Los empresarios
y lo social
Actualmente
en Colombia la inversión social por parte de la empresa privada
cubre un promedio de 256 millones de dólares según lo revela
el diario El Tiempo, basado en un estudio adelantado por la
Universidad de los Andes sobre Responsabilidad Social Empresarial
(RSE) [1]. La importancia de dar a conocer este
dato a la opinión pública, radica en que los empresarios son
motores del desarrollo en comunidades de bajos ingresos cuando
dan apoyo y establecen alianzas con organizaciones que realizan
trabajo social. Esto demuestra que es posible generar equidad
en un país que contradictoriamente se debate entre la riqueza
de sus recursos naturales y la pobreza de sus mayorías. Si
bien hoy la política social queda rezagada frente a las demandas
de la población, y cada día se ve acorralada a razón del desplazamiento
interno, del desempleo y de factores estructurales, es esencial
que otro tipo de actores, que son expresión de la sociedad civil
organizada, puedan disminuir el impacto de la pobreza, generando
programas en comunidades vulnerables. Ejemplo de ello es la
acción que está adelantando Microsoft, como patrocinador del
Comité para la Democratización
de la Informática
–CDI- Colombia en la creación de dos Escuelas de Informática
y Ciudadanía EIC. CDI realiza procesos de acompañamiento en
un sector barrial de Ciudadela Sucre en Soacha Cundinamarca,
y en Nariño Sur en Bogotá, cuyas comunidades pronto estarán
recibiendo los beneficios de la operación de las dos primeras
EIC en Colombia.
Resaltar la labor
que realizan los empresarios a través de sus fundaciones, es
hacer un llamado a la re-construcción del tejido social, tarea
que nos compromete a todos como ciudadanos. El ejercicio de
la ciudadanía en este contexto, se amplía a la capacidad de
crear iniciativas que hagan de la calidad de vida una
realidad cotidiana para las franjas poblacionales que lo necesitan,
no solo un indicador. Invertir en lo social implica reconceptualizar
la función de la producción, no solo se produce materialmente,
también es preciso generar riqueza desde la perspectiva humana,
se trata de cumplir con el postulado de la solidaridad y de
la corresponsabilidad en la constitución de la nación.
En Colombia hay
más de 111 fundaciones sociales, mientras en México hay 74,
en Brasil 55 y en Argentina 50 [2]. Estas cifras demuestran que en Colombia
el sector privado se está colocando a la vanguardia de la Responsabilidad
Social Empresarial con relación al continente. El espíritu
de emprendimiento social, que hace parte del ethos colombiano
nos lleva a pensar en cómo el segundo sector de la economía
puede validar estrategias de desarrollo sostenible, y que justamente
la presencia de estos aliados para las comunidades y para las
organizaciones no gubernamentales, es el eje para seguir imaginando
una sociedad mejor.
CDI propone a los
empresarios colombianos, quienes ya se están viendo a sí mismos
como factores de desarrollo, que tejamos juntos una gran Red
co-emprendedora, recogiendo las experiencias de sus fundaciones
y los proyectos de múltiples organizaciones, impactando positivamente
la vida de trabajadores y familias de escasos recursos.
Creemos que la
Responsabilidad Social Empresarial es un principio que permitirá
en el siglo XXI gestionar mejor el desarrollo humano, haciendo
un uso social de los recursos y recordamos que las comunidades
que han sido favorecidas por este tipo de acción conjunta reconocen
el papel que ha jugado la empresa en el desarrollo de sus sectores
locales.